¿Me vas a creer si te digo que te necesito,
que me haces falta, que es tan fuerte lo que siento por vos que todo mi cuerpo
se pone en tensión cuando te pienso? Mi piel tiene hambre de tus manos. Arde.
Solo tus caricias saben manejar ese fuego. Y tu boca, busca con avidez y sin
apuro todos los puntos sensibles que hay en mí. Besa, resbala, fabrica una
telaraña de miel que me envuelve y me aprisiona. Solo con vos ocurre. Solo con vos perdura el
choque y la magia del encuentro. Por eso no importa cuanto tiempo transcurra
sin que estemos juntos, cuando estamos frente a frente la chispa se enciende. No
importa cual fue el principio de la historia, ni por qué se interrumpe, ni cuál
será el final... si es que tiene final. Yo creo que es una historia que no
terminará nunca.